Nunca vi una máquina de tatuar como una máquina. Siempre la vi como un lapicero.

Desde niño entendí que el dibujo era mi forma de expresarme. Hoy, esa misma pasión vive en cada tatuaje que realizo.

No recuerdo un momento en que el arte llegara a mi vida, porque siempre estuvo ahí. De niño vi a mi tío dibujar con un lapicero azul sobre una tela. Para muchos pudo haber sido algo cotidiano, pero para mí fue el instante en que descubrí lo que quería hacer toda mi vida.

Poco después vi algo que volvió a despertar mi curiosidad. Mi hermana y una amiga hacían pequeñas letras en la piel con tinta de lapicero y una aguja de coser. En ese momento no entendía qué era un tatuaje, pero esa imagen se quedó grabada en mi memoria.

Años más tarde hice mis primeros tatuajes con máquinas construidas de forma artesanal. No había materiales profesionales; se improvisaban motores, cuerdas de guitarra y todo aquello que pudiera convertirse en una herramienta. Eso me enseñó desde muy joven que la creatividad, la disciplina y las ganas de aprender pueden superar la falta de recursos.

Cuando llegué a Estados Unidos en 2015, encontré más oportunidades y acceso a mejores materiales para seguir creciendo como artista. Pero el camino no fue fácil. Trabajé largas jornadas en el campo mientras continuaba dibujando, practicando y perfeccionando mi técnica, convencido de que algún día podría dedicarme a lo que realmente amaba.

Con el tiempo entendí que mi forma de tatuar era diferente. Nunca dejé de ver la máquina como veía aquel lapicero con el que aprendí a dibujar. Para mí, tatuar es dibujar sobre la piel.

Esa filosofía se convirtió en la base de 3RL Tattoo Studio.

El nombre 3RL viene de 3 Round Liner, una configuración de tres agujas para línea que representa gran parte de mi trayectoria y de la manera en que desarrollé mi técnica. Para mí, 3RL representa años de práctica, precisión y dedicación. Es un recordatorio de que la esencia no está en la cantidad de herramientas que tienes, sino en cuánto puedes llegar a dominar una de ellas.

Hoy, cada tatuaje que realizo lleva una parte de esa historia.

Para mí, un tatuaje no se trata de hacerlo rápido; se trata de hacerlo bien. Me importa que tu tatuaje se vea increíble hoy y que envejezca bien con los años. Trabajo cada diseño con calma, buena técnica y atención a cada detalle. Si considero que algo puede hacerse mejor, te lo voy a decir. Mi prioridad es que lleves una pieza de la que puedas sentirte orgulloso.

Mi trabajo también me ha llevado a competir y recibir reconocimientos, incluyendo primer lugar en la categoría Small Black and Gray en una competencia de tatuaje del Condado de Ventura en 2026.

Pero más allá de cualquier reconocimiento, sigo trabajando con la misma mentalidad con la que comenzó todo: precisión, detalle y calidad.

Si tienes una idea y quieres convertirla en una pieza bien hecha, pensada para durar, será un gusto platicarlo contigo.

Agenda tu consulta y empecemos a diseñarla juntos.